El tormentoso momento de cada tarde o cada noche: hacer los deberes de tus hijos acompañados de sus quejas, peticiones de ayuda e incluso llanto. ¿Cómo debemos actuar para ayudar a los pequeños con sus tareas? Te damos 6 consejos clave que debes tener en cuenta para establecer una buena dinámica.

 

  1. Sin prisas

Uno de los principales errores es pretender hacer los deberes con prisas y dejarlos para el último momento. Los niños necesitan organización y tranquilidad para hacer las tareas escolares y los padres somos los que, la mayoría de las veces, caemos en el error de sobrecargar a los pequeños de tareas extraescolares, de transmitir a los niños nuestra propia falta de tiempo y de acabar haciendo los ejercicios a horas poco apropiadas y a toda velocidad.

  1. Horario

Lo mejor es plantear un horario concreto, el mismo cada día, para hacer los deberes del colegio, así, de esta manera, se crea un hábito. Además, debemos establecerlo a una hora prudente porque es importante respetar las horas de cena, baño y descanso de los pequeños.

  1. Lugar de estudio

Nada de hacer los deberes en cualquier parte, tirados por el suelo o sentados en el sofá. Debemos hacer entender a los niños que, para estudiar y hacer las tareas, es necesario estar frente a una mesa, bien sentados y en un ambiente que facilite la concentración. Lo ideal es que los niños tengan su rincón de estudio en la habitación y siempre hagan ahí sus deberes.

  1. Desautorizar al profesor

Lo peor que podemos hacer como padres a la hora de ayudar a los pequeños con los deberes del colegio es hacerles ver que los profesores no tienen razón o que no estamos de acuerdo con su método. Si empezamos a criticar la carga de trabajo que tienen los pequeños o lo poco o nada adecuado que nos parecen los ejercicios, estamos desautorizando al profesor. Si de verdad consideramos que son demasiados deberes, lo mejor es acudir al colegio y hablarlo.

  1. Perder los nervios

Sabemos que, después de una jornada de trabajo, el cansancio y otro tipo de problemas pueden hacer que perder los nervios sea fácil, pero si el momento de hacer los deberes supone acabar siempre discutiendo con los hijos, no estaremos favoreciendo la motivación ni la predisposición a hacer las tareas. Paciencia, al fin y al cabo, nadie nace enseñado, tú tampoco.

  1. Vía rápida

“¿Qué nuestro hijo se atasca en algún ejercicio o hay alguna asignatura que le cuesta más? Pues lo hacemos nosotros” Es lo peor que podemos hacer: ni estaremos ayudando a que los niños aprendan, ni a que cojan el hábito de hacer los ejercicios ni a esforzarse. Darles las cosas hechas no es la mejor idea si pretendemos que valoren el esfuerzo y la superaciónMuchas veces optamos por esta vía porque es la más fácil y rápida y con la que menos tiempo perderemos, pero como inversión de futuro es la peor elección que podemos hacer.

 

Fuente: SerPadres.es

 

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