La obesidad infantil se ha convertido en un problema común a nivel mundial, lo cual es un tema al cual debes prestarle mucha atención, aquí te tenemos cinco recomendaciones por parte de pediatras y endocrinos que te ayudaran a combatir esta situación

  1. Una dieta más saludable

Se recomienda aumentar la ingesta de frutas y verduras, consumir legumbres y cereales con moderación (la pasta y el arroz, que tanto gusta a los niños, hay que servirlos en pequeñas cantidades y, a ser posible, mezclados con verduras). Un error frecuente es abusar de los lácteos.

  1. Cinco comidas al día

Hay que procurar un reparto calórico equilibrado a lo largo del día. Es bueno hacer un desayuno completo (que incluya leche, cereales o fruta), un tentempié a media mañana, una comida no excesivamente copiosa, una merienda equilibrada (puede ser un lácteo o una fruta y un pequeño bocadillo) y una cena ligera y más sencilla que el almuerzo.

  1. Constancia en la comida

Algunos niños se dan auténticos atracones en la mesa, parece que nunca tienen bastante. A estos niños conviene servirles la comida en platos más pequeños, no trocearles los alimentos (si lo hacen ellos, comerán más despacio) y evitar las distracciones: si se sientan a comer viendo la tele, no son conscientes de lo que ingieren ni en qué cantidad. Hay que animarles a comer sin prisas, a masticar bien, saboreando los alimentos.

  1. Hacer más ejercicio

Los niños pequeños tienen que tener la oportunidad de jugar mucho: no hay que perder la costumbre de llevarlos al parque a correr, a montar en bici, a patinar y, sobre todo, a jugar con otros niños. Si ya tienen edad, podemos animarles a participar en actividades deportivas extracurricularesUna alternativa saludable es caminar: podemos estimularles con juegos, como cambiar de itinerario o proponer retos

  1. Evitar “Picar”

El consumo constante de calorías vacías (refrescos, chucherías, aperitivos de bolsa, bebidas azucaradas, etc) es una costumbre muy extendida entre los niños. Si el niño tiene hambre fuera de las comidas, se le debe ofrecer un alimento saludable (como una fruta). Un buen consejo para los padres es cambiar los hábitos de compra y evitar tener en casa depósitos de dulces, chocolates, etc., que suponen una tentación para los pequeños.

Es importante tener en cuenta que una cosa es un capricho puntual, algo que tanto adultos como niños podemos concedernos de vez en cuando, de manera esporádica y sin abusar, y otra cosa distinta es convertir eso en un hábito y descuidar la alimentación, cosa que no deberíamos hacer los adultos y mucho menos favorecer que los pequeños lo hagan.

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